Antología viajeros 2018
Relato ganador primer finalista: “Viajar es vivir”
Siempre quise ver mundo, y ahora estaba empezando a hacerlo. La vida me había dado un compañero de vida, de aventuras y de experiencias con quien compartir cada rincón del mundo. Y era maravilloso.
Los aviones se convirtieron en nuestro nuevo medio de transporte y decidimos que la próxima parada merecía ser un paraíso donde no existiese la tecnología, donde tu móvil no tuviese red, donde preguntases por la clave del wifi y te preguntasen qué era eso… Y así fue.
Aterrizamos en las islas Nirh donde se unían océano, selva y montaña. Pura naturaleza donde poder perderse y desconectar de nuestra vida rodeada de e-mails y llamadas telefónicas.
Debo admitir que los primeros días se padece un cierto “mono” a causa de la ausencia de internet. ¿Habrá subido alguien alguna foto en Instagram? ¿O en Facebook? ¿Y si tengo algún correo importante y no lo he respondido?
Qué absurdo me parece todo esto ahora.
Pasados unos días, cada atardecer era mi programa favorito y con cada momento vivido no compartido en redes, más sentía que se apoderaba de mí ese sentimiento, vivir. Vivir el momento. Aprovechar cada instante sin necesidad de decirle al mundo lo vivido.
Mi nuevo despertador era solar. El amanecer te despertaba y el sol te acompañaba durante todo el día. Olvidados habían quedado los atascos de buena mañana para llegar a la oficina y la gente aglomerada en el metro. Todo eso se había convertido en arena, en árboles y tierra que te acompañaban de forma silenciosa en tus trayectos. Las noches de ordenador hasta bien entrada la madrugada, pasaron a ser un manto estrellado que te arropaba con una nevus canción que nunca había aparecido en tu iPod antes. Ese sonido de olas rompiendo en la orilla que te ayudaba a conciliar el sueño.
Todo esto, compartido y vivido con tu compañero de aventuras y de vida, me hizo darme cuenta de la importancia de aprovechar cada momento. De vivir. De que el futuro está en nuestras manos y que nosotros podemos decidir qué hacer con él. De que viajar es vivir, y yo he decidido vivir.